Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA):
El Departamento de Estado estadounidense ha ordenado el retiro de casi 30 embajadores y altos diplomáticos de carrera, todos ellos designados en la administración Biden y que habían sobrevivido a una purga inicial de nombramientos políticos. Los afectados recibieron notificaciones telefónicas abruptas la semana pasada para abandonar sus puestos a mediados de enero, sin que se ofreciera explicación alguna.
La Asociación Americana del Servicio Exterior (AFSA) ha descrito esta acción como "sin precedentes" desde la creación del servicio exterior moderno en 1924 y como un "sabotaje institucional" que daña la moral, la efectividad y la credibilidad de Estados Unidos en el exterior. Su portavoz, Nikki Gamer, y su presidente, John Dinkelman, han subrayado que el procedimiento envía un mensaje de que la lealtad política prevalece sobre la experiencia y el compromiso con el país.
La región más afectada es África, con el retiro de embajadores en 13 países: Burundi, Camerún, Cabo Verde, Gabón, Costa de Marfil, Madagascar, Mauricio, Níger, Nigeria, Ruanda, Senegal, Somalia y Uganda. Otros países impactados incluyen Egipto, Argelia, Filipinas, Vietnam, Laos, Fiji, Islas Marshall, Papúa Nueva Guinea, Armenia, Macedonia del Norte, Montenegro, Eslovaquia, Nepal, Sri Lanka, Guatemala y Surinam.
Exdiplomáticos como Michael McFaul han advertido que la medida elimina conocimiento institucional clave y complica la ejecución de la política exterior. La senadora demócrata Jeanne Shaheen ha criticado la decisión por remover a profesionales calificados que sirven independientemente del partido en el poder.
El Departamento de Estado defiende el retiro como un "proceso estándar" para garantizar que los embajadores actúen como representantes personales del presidente y avancen la agenda "America First". Los diplomáticos destituidos no pierden su empleo en el servicio exterior, sino que regresan a Washington para posibles nuevas asignaciones.
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